A continuación, reproducimos un "Pos", unas palabras del señor Alfredo Mario Mingolla M. con motivo del fallecimiento del Cornonel Seineldín, quien fue, y sigue siendo, uno de los máximos referentes del Nacionalismo Argentino.
Nota: lo escrito entre paréntesis y en fuente Trevuchet (la usada para éstas palabras), son agregados míos.
THURSDAY, SEPTEMBER 03, 2009
Cuando un hermano se va. algo se muere en el alma....
Mucho antes que Felipe (Moyano) muriera (1996), ambos compartíamos la admiración por el Coronel Seineldín; Yo lo había frecuentado desde 1973, en que me lo presentó mi padre en el 3º piso del Ministerio y luego por razones comunes lo volví a encontrar en el Cuartel Azul del pequeño país (Bolivia?), vivíamos cerca, lo que por estar en países ajeno, nos aunaba mucho mas.
Coronel Mohamed Alí Seineldín (1933 - 2009)
Hoy ha muerto el héroe de Malvinas, el hijo de la Revolución Antiliberal, el monje guerrero, el político sincero, y me viene el recuerdo el libro de Jean Thiriart, “Europa por mil años”, que le traje desde España, y que luego de leerlo se lo regaló a otro capitán, que ya descansa de sus lides, y ahora lo espera junto a la Virgen de la Merced (Patrona y Generala del Ejército Argentino), aunque el Coronel llevara una runa de piedra del Cafayate (localidad de la provincia de Salta), prendida del rosario.
Al buscar entre mis recuerdos para ilustrar esta nota bonaria, encontré una esquela del Coronel donde me encarecía la publicación del libro, “ La Refundación del Estado “ a través del Mayor Mercado, y antes le había hecho 800 ejemplares a la biografía de Marianito, que tuviéramos el honor de editar, esos eran épocas en que aún estaba prisionero en la casita numero 10, de Campo de Mayo, y nosotros, los del Hno. Septimio de la Sec. De Enseñanza Católica, íbamos a comerle los dulces árabes, que nunca faltaron a su mesa.
(la foto dedicada...) Un recuerdo del Coronel (Seineldín) a (Rosalía E. Taglialavore) la madre de Felipe Moyano, pensador y autor de casi todo lo que Miguel Serrano publicó después de 1978, prueba el nivel intelectual del Coronel, eterno lector de Velicena ("El Misterio de Belicena Villca"), y cultor de la música iniciática de nuestro amigo en común, Ricardo Iorio, al que aún escucho en su recital particular, una larga noche de verano, en un castillo germánico de la colonia San José, en Coronel Suarez.
Nota del Coronel Seineldín a Don Alfredo Mario Mingolla
Muchos escribirán mejores sermones fúnebres, pero a mí siempre me toca despedir los míos, ya que es oficio de curas y alumbrados. Ayer fueron (Norberto) Ceresole (1943-2003) y Ruaro, hoy 2 de Setiembre es el Señor Coronel Muhammad Alí Seineldin, de pura sangre kurda, afincados en esta tierra de pampas y ranqueles, y lo retrataré con un calificativo aplicado a José Antonio (Abreu?), era duro como el acero, pero su corazón era rojo, tan rojo como ese socialismo cristiano y latinoamericano que encarnó en su mejor alumno, el Comandante Hugo Chavez Frias,………
y decía el Sr. Coronel (Seineldín) no hace mucho tiempo, el 22 de mayo, en la presentación del Libro del amigo Federico Adissi, “Estevez ,Vida de un Cruzado”, que la lucha entre Dios y el Diablo se daría entre dos grandes naciones, como Estados Unidos y China, y la Señora de la Quinta Dominica (Rosalía E. Taglialavore) que reconoció siempre en el Coronel, un precioso talento profético, nos contaría que la profecía permanente de Seineldin era que “Sud América se enfrentaría a una guerra civil entre naciones hermanas", resta saber, y mirando el cuerpo frío y estoico del Coronel, de qué lado van a estar los que hoy lo están llorando, en esta esquina de Congreso y Hoggigins, pleno barrio de Belgrano y aunque el sistema zoológico de los alevinos votara en masa para velar los restos del Señor Peña en el Congreso Nacional, como un premio a su condición de mariposa de alas truncas ,el padre de familia, Coronel de la Nación, héroe de la Guerra de Malvinas, es velado de arreboles, entre el llanto de los erques entrerrianos, con menhires de bandoneón en esta fría ciudad Bonaria, Santa María portuaria que se muere de hastío y se encharca bajo la helada lluvia de Santa Rosa, y si miraran con los ojos del alma, al decir de Santa Teresa de Ávila, verían que en el pecho de ese soldado, hay una cruz azul de ocho beatitudes, porque hoy, estamos enterrando el ultimo templario...
Monseñor Alfredo.-
Funeral del Coronel Seineldín
ALFREDO MARIO MINGOLLA






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