ORDEN DE CABALLEROS TIRODAL DE LA REPÚBLICA ARGENTINA
CARTA A LOS ELEGIDOS
I – Salutación a los lectores de los Fundamentos de la
Sabiduría Hiperbórea.
En el nombre de los Caballeros Tirodal y en el suyo propio,
el autor ofrece un saludo de camarada, es decir, una señal de honor, a aquéllos
que han sido Elegidos en dos mundos para recibir los Fundamentos de la
Sabiduría Hiperbórea. A quienes tienen este libro en sus manos, y lo han
recibido de las nuestras, nada más que darles la bienvenida y desearles suerte
en la primera prueba: su lectura y comprensión. Del éxito de tal prueba dependerán
los pasos futuros: la Iniciación Hiperbórea, el tránsito no espacial ni
temporal sino estratégico hacia el Selbst, hacia Hiperbórea terrestre, hacia
Thule, hacia Agartha, hacia el Valhala, hacia Venus, hacia el Origen, hacia
Hiperbórea original, fuera del demencial Universo material creado por El Uno,
hacia la eternidad del Espíritu, cerca del Dios Incognoscible y de Kristos
Lucifer, el Gran Jefe de la Raza de los Espíritus Hiperbóreos.
II – Misión de los Caballeros Tirodal.
Los Caballeros Tirodal son Iniciados en la Sabiduría
Hiperbórea y son, también, sus depositarios en esta parte del mundo. A los
Caballeros Tirodal, la Sabiduría Hiperbórea les fue confiada directamente por
los Siddhas Leales de Agartha. Pero los Siddhas Leales no alentaron la
constitución de la Orden de Caballeros Tirodal solo para que se practique el
estudio de la Sabiduría Hiperbórea; por el contrario, desde un comienzo se
encomendó a la Orden una misión específica, para cuya ejecución fue necesario
disponer, quizá por primera vez con tanta profundidad, de la Sabiduría
Hiperbórea.
El objetivo de la misión es muy sencillo de exponer, aunque
su trasfondo metafísico difícilmente será captado de entrada por los Elegidos:
LA MISIÓN DE LOS CABALLEROS TIRODAL CONSISTE EN LOCALIZAR A LOS ELEGIDOS Y, SI
ESTOS LO ADMITEN, PREPARARLOS INICIÁTICAMENTE PARA AFRONTAR CON HONOR EL
PRÓXIMO FIN DE LA HISTORIA.
Seguramente este enunciado se hará más claro si definimos
qué debe entenderse por “LOCALIZAR A LOS ELEGIDOS” y qué significa “EL PRÓXIMO
FIN DE LA HISTORIA”. Es lo que se explicará a continuación.
III – La misión de los Caballeros Tirodal exige LOCALIZAR A
LOS ELEGIDOS y revelarles los Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea.
Ante todo, cabe afirmar que los Elegidos a que nos referimos
son personas cuya inclinación por la Sabiduría Hiperbórea no proviene de una
decisión racional adoptada en el curso de sus vidas. El Elegido es quien,
paradójicamente, eligió luchar contra Jehová Satanás para liberar al Espíritu
eterno, que es él mismo, del encadenamiento material. Pero tal elección, el
Elegido no la hizo en esta vida ni en esta Tierra, sino en otro plano de
existencia, no espacial ni temporal, donde reside el Espíritu Hiperbóreo
encadenado. Sin embargo, aunque la decisión de luchar por la libertad del
Espíritu está tomada, cada nueva encarnación causa su olvido parcial. El
Elegido, al momento de ser localizado por los Caballeros Tirodal, está dormido:
el primer acto ha de consistir, entonces, en despertarlos al recuerdo de su
propia decisión. Se hace necesario, así, sostener un diálogo con el Elegido
dormido para procurar que despierte en él su naturaleza espiritual; pero este
diálogo, para ser eficaz, debe superar todas las vallas culturales que ha
montado el Enemigo en el interior de su estructura psíquica y dirigirse
directamente a la manifestación del Espíritu. Naturalmente, un diálogo tal no
puede ni intentarse contando solo con una lengua profana: este libro, tal como
se explicará más adelante, tiene por fin enseñar al Elegido un método de
pensamiento que permitirá comprender el significado metafísico de los conceptos
expresados por los Caballeros Tirodal. Por eso, previamente a la lectura de
este libro, no es posible satisfacer ninguna pregunta del Elegido sobre el
Misterio de la Iniciación Hiperbórea y la posibilidad de liberación espiritual;
y luego de leerlo, ello solo será posible si se lo ha comprendido y aceptado.
El Elegido, aunque dormido, exhibe señales inequívocas de
quién es. Fundamentalmente se trata de dos herencias: una genética y otra
espiritual. La herencia genética consiste en un contenido mnémico de la sangre:
el recuerdo del Origen, que es tanto más intenso cuanto más pura es la sangre;
por eso la Sabiduría Hiperbórea distingue entre pureza de sangre y pureza
racial: la segunda no es una exigencia imprescindible para la Iniciación
Hiperbórea, aunque sí lo es la primera pues, sin pureza de sangre, sin recuerdo
del Origen, no hay posibilidad alguna de liberación espiritual. En cuanto a la
herencia espiritual, ella se manifiesta en el carácter volitivo del Yo: como se
demostrará en este libro, el Yo es una consecuencia del encadenamiento
espiritual; de allí que su aspecto revele inmediatamente el grado de extravío y
sumisión del Elegido. Por su dominio de la Sabiduría Hiperbórea, los Caballeros
Tirodal disponen de los métodos más perfectos para establecer si una persona es
un Elegido y, si es un Elegido, en qué grado de extravío se encuentra; y cuando
los Caballeros Tirodal han determinado con precisión que una persona es un
Elegido, y que es posible su despertar, es entonces que se realiza la consulta
a los Siddhas Leales, Aquéllos Que Nunca Se Equivocan, para que ellos confirmen
o rechacen el Juicio de la Orden.
No hay, pues, ningún error si un Elegido es convocado para
participar de la Sabiduría Hiperbórea: ello significa que, en dos mundos, su
despertar se considera posible.
IV – La misión de los Caballeros Tirodal propone a los
Elegidos la Iniciación Hiperbórea, para afrontar con honor EL PRÓXIMO FIN DE LA
HISTORIA.
Sobre la Iniciación Hiperbórea nada puede adelantarse aquí.
Solo quien haya estudiado paso a paso, y comprendido los Fundamentos de la
Sabiduría Hiperbórea, podrá vislumbrar en qué consiste. La Segunda Parte de
este libro, que se ha encuadernado por separado, es ya una introducción a la
Iniciación Hiperbórea y allí el tema está desarrollado con mucho detalle.
Empero, esa parte de los Fundamentos, solamente será entregada a aquellos
Elegidos que hayan manifestado su conformidad con la misión de la Orden y hayan
asumido el compromiso de continuar hasta ser iniciados. De todos modos, lo
importante ahora es destacar que quienes continúen por el camino propuesto, y
reciban la Iniciación Hiperbórea, ESTARÁN EN CONDICIONES DE AFRONTAR CON HONOR
EL PRÓXIMO FIN DE LA HISTORIA.
Existen múltiples caminos que puede tomar el hombre
extraviado de nuestros días; unos son paralelos e inclusive coincidentes con alguna
vía táctica de la Estrategia de los Siddhas Leales; otros, los más, son sendas
que favorecen a los planes del Enemigo o celadas destinadas a impedir que tales
planes se vean perjudicados. Cada uno debe discernir, en la medida de lo
posible, cuál es el camino de su conveniencia: EQUIVOCADA O NO, SU ELECCIÓN NO
INTERESA EN ABSOLUTO A LA ORDEN DE CABALLEROS TIRODAL. La Orden, en efecto, no
está compuesta de Jueces sino de Kshatriyas Hiperbóreos, de Guerreros del Fin
de la Historia; su misión no es juzgar la hora actual, y mucho menos condenar a
nadie, sino adiestrar a los Elegidos para afrontar con honor el Fin de la
Historia, la lucha inevitable que sobrevendrá y que abarcará varios mundos en
su teatro de operaciones. Esa es la misión encomendada a la Orden por los
Siddhas Leales y a ese fin conduce el camino que custodian los Caballeros
Tirodal; quien siga por este particular camino debe comprender y aceptar que,
pese a que la Sabiduría Hiperbórea de la cual son depositarios lo haría
posible, los Caballeros Tirodal no intentarán torcer el rumbo de la Historia. Y
quien no comparta esta condición puede, según se ha dicho, tomar por el camino
que mejor le convenga, especialmente si cree que algo de este mundo merece ser
salvado: la Sabiduría Hiperbórea no es apta para naturalezas débiles; el
Iniciado Hiperbóreo debe exhibir un corazón de hielo y una voluntad de fuego.
En este momento, las principales variables de la Historia
están controladas por el Enemigo. La Jerarquía Blanca de Chang Shambalá
sostiene en el seno de todas las culturas de la Tierra a los agentes de la
Sinarquía Internacional: ellos, miles de hombres y organizaciones de todo tipo
y función, trabajan para la concreción del Gobierno Mundial. Detrás de la
Jerarquía Blanca están los Siddhas Traidores, los antiguos responsables del
encadenamiento espiritual: su pacto con el Demiurgo los obliga a entronizar
sobre la humanidad a las “razas sagradas”; la actual “raza sagrada” del
Demiurgo es la raza hebrea y a ella se transferirá el poder del Gobierno Mundial.
De concretarse el objetivo de esta infame conspiración, la consecuencia segura
sería una materialización aún más intensa del hombre y su colectiva degradación
moral. Naturalmente, el Enemigo descuenta el éxito de su plan y no considera
posible el Fin de la Historia.
Pero los Siddhas Leales, quienes permanecen fieles desde el
Origen a Kristos Lucifer, aseguran que el Fin de la Historia es inminente: en
un momento de máxima tensión dramática, cuando los planes enemigos parezcan
estar cumplidos, Ellos intervendrán para poner Fin a la Historia. Será un
conflicto de Dioses en el que participarán, también, los hombres; un conflicto
que se iniciará en el cielo y se extenderá a la Tierra, Y NO A LA INVERSA. Por
lo tanto, no tiene caso empeñarse antes de tiempo en la lucha, en una
confrontación donde las fuerzas enemigas son abrumadoramente superiores. La
sabiduría está, y sabios serán los Elegidos que lo entiendan, en prepararse
para afrontar con honor el Fin de la Historia. Y preparar a los Elegidos, despertando
en ellos el recuerdo del Origen, la certeza del Espíritu eterno encadenado en
la materia, enseñando la Ética Noológica de la Sabiduría Hiperbórea cuya
práctica permite acceder a la iniciación, y administrando, al fin, la
Iniciación Hiperbórea, es la misión de la Orden de Caballeros Tirodal.
Cuando sobrevenga el Fin de la Historia, los Siddhas Leales
se manifestarán a la luz del día; y junto a ellos regresará el Führer, el
Enviado del Señor de la Guerra; entonces los Elegidos CUYO HONOR SE LLAME
VALOR, es decir, los Iniciados Hiperbóreos de la Orden de Caballeros Tirodal,
se alinearán detrás de sus antiguos Jefes espirituales para partir
definitivamente del Universo material.
En síntesis, en esto consiste la misión de la Orden de
Caballeros Tirodal: EN LOCALIZAR A LOS ELEGIDOS Y, SI ESTOS LO ADMITEN,
PREPARARLOS INICIÁTICAMENTE PARA AFRONTAR CON HONOR EL PRÓXIMO FIN DE LA
HISTORIA. Los Iniciados Hiperbóreos, al dominar la Sabiduría Hiperbórea,
alcanzan el más alto nivel del conocimiento esotérico, la Ciencia de las Runas,
y adquieren poderes terribles: sin embargo, no emplean sus poderes para alterar
el rumbo de la Historia; aguardan, eso sí, el Fin de la Historia, cuando las
cuentas con el Enemigo serán definitivamente ajustadas.
Los Elegidos deben comprender y aceptar que esta condición
es inevitable para transitar por el camino que señalan y custodian los
Caballeros Tirodal.
V – Advertencia y saludo final.
Los Elegidos tienen que saber de entrada que este material
es CONFIDENCIAL. La Orden ha confiado en ellos al proporcionárselo y ellos
deben demostrar su lealtad siendo prudentes en su manejo: de ese modo no solo
protegen a la Orden sino que se protegen a sí mismos. No hay que insistir, y no
es ninguna concesión admitirlo, que el Enemigo de la Sabiduría Hiperbórea es
terrible y despiadado y que no consiente ni tolera la misión de la Orden.
Respetar la ley del secreto es parte de la prueba y la Orden posee los medios
para saber quién comete infidencia o traiciona: NADIE PARA QUIEN EL HONOR NO
IMPLIQUE SU LEALTAD PODRÁ INGRESAR EN UNA ORDEN DE INICIADOS PARA QUIENES SU
HONOR ES EL VALOR. Como quedará en claro al leer los “Fundamentos”, el Iniciado
Hiperbóreo, el virya despierto, es aquél que ha recordado que existe una guerra
metafísica y que su bando es el de Kristos Lucifer: en esa guerra, que ya lleva
millones de años, ambos bandos se combaten sin tregua ni perdón; los Iniciados
Hiperbóreos deben ser implacables porque el Enemigo es implacable. Y en medio
de tan feroz contienda, el hombre común, el Elegido acaso, carece de valor para
ambos bandos porque desconoce las Estrategias en juego y no cumple ninguna
función táctica. Pero la situación cambiará bruscamente para el Elegido desde
el mismo momento que reciba este material: desde entonces, la guerra que siempre
ignoró se hará patente y poderosas fuerzas psíquicas actuarán para inducirlo a
la defección o a cometer un error irreparable. El Elegido debe comprender que
si hasta hoy no actuó conscientemente a favor de ninguno de los bandos, el leer
el contenido de este libro no lo vuelve simpático a los ojos del Enemigo; Y QUE
LA SITUACIÓN NO CAMBIARÁ PORQUE TRAICIONE A LA ORDEN DIVULGANDO IMPRUDENTEMENTE
ESTE MATERIAL. En cambio, lo que puede ocurrir es que se le cierren las puertas
de la Orden y que el Enemigo, luego de haberlo engañado para que profane la
Sabiduría Hiperbórea, se ensañe con él y lo destruya sin piedad: es lo que
siempre sucede en esos casos. Se entiende, pues, que la advertencia va más para
proteger al Elegido que a la Orden, la que, por otra parte, sabe cuidarse por
sí sola.
Finalmente, haremos otra advertencia, esta vez sobre el modo
como debe ser leída la obra. Los Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea están
desarrollados sistemáticamente, de tal forma que los incisos, artículos y
comentarios se encadenan unos a otros con razonamientos y conclusiones
precisas: no es posible saltear nada y, por el contrario, el máximo provecho se
obtendrá como resultado de un estudio lineal, desde la primera hasta la última
página. Luego de tal lectura lineal, que permitirá una visión de conjunto de la
Sabiduría Hiperbórea, será posible profundizar sin orden aquellos temas que
requieran mayor comprensión.
Es conveniente que los Elegidos se interioricen cuanto antes
de los Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea y para ello es necesario que esta
carta concluya ahora mismo. Muchos de los interrogantes que aquí se plantearon
tendrán su respuesta con el correr de las hojas; sin embargo, el Interrogante
de los interrogantes, la pregunta ética fundamental de la Sabiduría Hiperbórea:
¿qué debo hacer para liberar a mi Espíritu de su prisión material?, ha de
quedar sin respuesta al menos por el momento. El autor, y los Caballeros
Tirodal, desean asegurar a los Elegidos que la Orden ofrece esa respuesta a
quienes comprendan y acepten los Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea y
quieran sumarse a su misión.
En el Día del Espíritu, y en el Nombre de los Siddhas Leales
de Agartha, y de la Orden de Caballeros Tirodal de la República Argentina,
reciban los Elegidos el saludo de
NIMROD DE ROSARIO.