La Obra de F. Moyano es el único Antídoto efectivo contra el Veneno Gramsciano

La Obra de F. Moyano es el único Antídoto efectivo contra el Veneno Gramsciano
He aquí los máximos exponentes de la Guerra silenciosa actualmente vigente. Una Guerra que no es de exterminio, es cultural, es ideológica, se trata de imponer un Typo Psicológico, es Caín vs Abel

CARTA DE NIMROD DE ROSARIO A MIGUEL SERRANO

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(En esta carta Luis Felipe Moyano continua su exposición de la Física Hiperbórea, refiriendose a la fuerza y mecanismo impulsor de las “alas volantes” y “platos voladores” del Tercer Reich. Miguel Serrano manifestó no comprender mucho de este tema, el cual le fue explicado luego detalladamente por un miembro de la Orden Tirodal residente en Santiago de Chile.)
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ROSARIO, 3 de abril de 1984
Sr. Miguel Serrano,
Estimado Kamerad:
Le respondo con esta a su carta del 14/03/84, la cual agradezco. Estuve mal de salud durante gran parte del mes de marzo –nada grave, un problema de hipertensión nerviosa que me produce largas jaquecas y, a pesar de mi promesa de enviarle el cuarto libro, nada pude hacer todavía para corregirlo y darle su forma final. Pronto lo tendrá.
Sé que le remitieron desde Córdoba la “Introducción a la Estrategia A2″ pero, me parece, a la misma le falta una parte; se la adjunto por las dudas.
Estamos en la etapa creadora del OPUS, quizá en la “purification” cuando se obtiene la “extractio animae”, y es así probable que recibamos una dosis extra de “mortificatio” psíquica. Pero creo que el “aqua permanins” que obtendremos al final justifica cualquier sacrificio. Es por lo tanto también que se trata de un OPUS CUNIUNCTIOS; acepto de buen grado que la revuelva en el crisol de mi libro para fijar con más fuerza lo ya constelado.
Pasando a otra cosa, le diré que he leído en estos días “Nietzsche y la danza de Shiva” por el cual no puedo menos que felicitarlo, especialmente por el valor hiperbóreo con que Ud. se ha jugado al publicarlo.
Hay allí una fotografía de un Campo de Entrenamiento SS en donde, como Ud. dice, se “fabricaba el Superhombre”. Se que pocos comprenden realmente a qué clase de fábrica se está aludiendo allí, pero el solo hecho de mencionarlo es ya un adelanto enorme contra la desinformación. Yo aspiro, en lo posible a aportar esa explicación que se les ha negado a las nuevas generaciones –y a gran parte de las viejas mostrando que tales Caminos se constituían según principios mágicos –si es que el control de los Arquetipos psicoideos entra dentro de la magia- y demostrando que tal magia es en realidad parte de una Ciencia antiquísima y rigurosa llamada Sabiduría Hiperbórea. Quedará así en claro, luego de exponer sus raíces metafísicas, que existía una auténtica “Cultura Nazi”, la cual es hoy absolutamente desconocida a no ser por algunos objetos culturales del Tercer Reich que suelen venderse como souvenirs. Pero, a través de mis escritos, sabrá Ud. ya nuestra opinión sobre la “cultura”: “un arma estratégica enemiga”; la “Cultura Nazi” no podría ser nunca una cultura dirigida por las fuerzas evolutivas de la Historia, sino el producto social de una “coniunctio” alquimista, efectuada especialmente, y que, como en el opus, ha producido un hijo incestuoso, prohibido, contranatura. Si; una raza, masa confusa, trabajada por un Führer, Magíster Alquimias, se desposa mágicamente consigo misma, con su potencia hiperbórea; no con la Materia, no con la Iglesia, no con Jehová, “ni con el Cielo ni con la Tierra”; con sí misma; y de esa UNIO prohibida, condenada, nace un hijo maldito: la cultura nazi; y con ella, trasmutado por ella, el ántropho nietzschiano: el superhombre SS.
Hoy la inquisición de Jehová-Satanás ha pasado por el taller y sus hogueras han consumido algunos utensilios empleados en el proceso, volviendo nuevamente inconscientes los símbolos, oscureciendo su contenido. Por eso debemos escribir otro Mutus Liber, o un nuevo Rosarium Philosophorum, que salve las claves del Opus. Tal vez es nuestra tarea.
Me impresionó también, las citas que hace a entrevistas del Dr. Jung anteriores a la Guerra. Se pregunta Ud. allí si él sabría sobre la existencia de una Escuela de Iniciación SS o sí, cosa probable, no quiso hablar de ella: a mi me han asegurado que el Dr. Jung conocía mucho sobre el tema y más aún: que supo colaborar secretamente con el Instituto Ahnenerbe –o con especialistas del mismo- tal como también lo hicieron, sobre otros temas, Gurdjieff o Jean Riviere. Algún día le diré en qué consistía esta colaboración.
Pero hay algo que quiero comentarle ahora. Se cuánto admiraba y quería Ud. al Dr. Jung y, posiblemente, nada que yo diga podría modificar el conocimiento profundo que debe tener de su obra.
Sin embargo no resisto la tentación de referirle mi opinión sobre el aspecto global de ésta y mostrarle luego, que en ella subyace una de las más grandes claves del conocimiento humano; tan grande que pocos la ven, pero tan efectiva que podría transformar una civilización: Naturalmente si Ud. ha dado con ella nada agregará a sus conocimientos, pero, si no la conoce, descuento desde ya que se verá gratamente sorprendido.
De la obra del Dr. Jung quiero emitir sólo un concepto: pocos son los que han evaluado hasta qué punto su ciencia se había apartado de la cultura occidental, pero muchísimos menos han sido capaces de medir cuán cerca estaba de la ciencia secreta de los Siddhas –entre estos últimos le incluyo a Ud. con sus certeras intuiciones-; ello nos lleva a pensar que Jung es un gigante cuyo insólito paso por el siglo XX sólo se puede concebir como una alternativa que los Siddhas consideraban utilizar en caso de que triunfase el eje mágico del Führer.
Ahora bien: Ud., yo, el Dr. Jung, y otros Kameraden que he conocido “poseen”, cada uno una pieza puzzle. Pero el Führer y los Siddhas juegan con el juego completo. Por eso la Estrategia Psicosocial de las SS, que estoy tratando de exponer, comienza adonde la obra del Dr. Jung termina, es decir en los Arquetipos Psicoideos. Al serme revelada tal ciencia hube de comprender, como espero poder demostrarlo, que la “psicología profunda” no era una psicologización de los símbolos esotéricos y sus tradiciones, sino en verdad una parte original, una pieza del puzzle de los Siddhas.
Una ciencia complementaria de la Estrategia Psicosocial, la Corología Esotérica, que estudia las relaciones geocrónicas entre los lugares y los hombres, ha desarrollado una teoría y una praxis sobre los Arquetipos psicoideos y la manera de influir sobre sus procesos. Una muestra ínfima de esta ciencia la verá Ud. en la Introducción, que ya le enviaron, especialmente en la parte adjunta a esta carta. Por esta ciencia, que es de la SS, yo sé, lo he comprobado, que la obra de Jung es una pieza de un juego mayor.
En efecto la Estrategia Psicosocial se apoya en conceptos de Jung o que han sido expuestos por él, pero de los que se afirma –por los Instructores Iniciados de la SS son: “ciencia cromagnon-atlante”. Claro que, como la Estrategia Psicosocial, junto con toda la cultura nazi fue “arrojada a la gehenna”, ni Jung ni nadie que conociese tal prolongación de su obra ha querido, hasta hoy, hablar sobre ello.
Yo mismo ni soñaría con hablarle a nadie sobre esto y menos intentaría probarlo. Si lo hago con Ud. es porque en cierto modo nuestra relación va más allá de nosotros mismos, se ha producido sincronísticamente, y eso me inspira más confianza o me hace suponer que es conveniente escribirle sobre estos temas. Voy a ir entonces a la médula del asunto.
Para empezar hay que hacer dos afirmaciones.
La primera es que, como se verá enseguida, Jung se hallaba adelantado en varias décadas –o atrasado en millones de años, según se mire- a la Física del siglo XX.
La segunda es: en 1962 ha quedado demostrado que, a parte de a los judíos y comunistas el Premio Nobel también se otorga a los imbéciles. Pues no merece otro calificativo James Watson quien, en su libro “La Doble Hélice”, se atreve burlarse del Profesor Pauling por haberse “adelantado” a éste en el descubrimiento de la estructura molecular de ADN sin comprender que dicho sabio, al igual que Jung, no quisieron entregar sus secretos a la ciencia materialista del Kali Yuga. Pauling, como también sin dudas hizo Jung, trató de desviar a la ciencia de occidente de una interpretación arquetípica de la Biología Molecular… y lo consiguió (1). La imbecilidad de Watson es la prueba, y también lo es el hecho de que no se haya logrado localizar la residencia del “plan celular”, es decir, el programa que sigue la mitosis celular al estructurar un nuevo organismo. Porque el plan celular, como bien lo sabían el Dr. Mengele y otros sabios, no está en los enlaces – purinas y pirimidinas- de las cadenas azúcar fosfato de la doble hélice, sino en un Arquetipo psicoideo. La ciencia del Kali Yuga no se imagina cuán adelantada ESTÁ AÚN la SS en tal campo, pero no tardará en comprobarlo…. será muy pronto: cuando “despierten” miles de hombres inmortales que hoy yacen unos juntos a otros en las bases secretas de las SS; ese será el último batallón del Führer.
Pero yo quería darle una clave, una “gran clave”, y para eso voy a demostrar la primera afirmación (la segunda, sobre el Premio Nobel de Watson, no merece mayor comentario): Ud. debe saber que Einstein no consiguió desarrollar una teoría matemática aceptable para unificar los fenómenos “campo” –gravitatorio y electromagnético-; fenómenos que, de cualquier manera, ya están unificados en la realidad pues las que resultan incompatibles son las teorías. Con respecto al campo gravitatorio, fuera de las ecuaciones de Newton, todo lo que se ha avanzado en los últimos dos siglos ha sido en el sentido apuntado, tratar de “unificarlo” con el campo elecromagnético, para el cual existen las ecuaciones de Maxwell; de este modo al tratar con el campo gravitatorio en sentido einsteniano - relativista, se hace necesario que dispongamos de un instrumento matemático bastante complejo llamado TENSOR, pero si, por caso, se decide interpretar los fenómenos físicos en base a la mecánica cuántica, entonces hay que recurrir a aún más complejas fórmulas estadísticas-probabilísticas que requieren el uso de ordenadores electrónicos.
Por otra parte, se ha supuesto que la “masa” –responsable del campo gravitatorio- “deforma” o “distorsiona” el espacio siendo necesario también, aparte de cálculo tensorial, apelar a geometrías noeuclideanas.
Se agrega así complejidad a la complejidad y se consigue tomar una distancia cada vez mayor del fenómeno en sí, de su facticidad.
(1) Aquí me refiero al Profesor Linus Pauling norteamericano, Premio Nobel de química 1954.
Pues bien: la Sabiduría Hiperbórea aporta una explicación de todo punto diferente, pero que comprende perfectamente al fenómeno gravitatorio y permite dominarlo en beneficio de los objetivos estratégicos de los Siddhas. Y tal explicación no requiere del empleo de matemáticas formales salvo cuando se desea desarrollar una tecnología, en cuyo caso se recurre a una geometría esotérica que está del todo fuera de los ambientes académicos de occidente. Lo importante de esto –y aquí es donde uno comienza a sorprenderse- es la intervención de conceptos que han sido claramente expuestos por Jung y Pauli (1) y la afirmación de que la desviación de la Física teórica es mucho más profunda de lo que suele pensarse. En efecto, las críticas más audaces se han centralizado generalmente sobre Einstein, Planck, Bohr, etc , pero jamás habían cuestionado a Newton. Y desde él partía el error.
La Física Secreta de la SS, llamada Psicofísica, remonta los conceptos de Jung hasta Newton y Leibniz, a quienes atribuye dos errores capitales, y, desde allí, desarrolla una teoría tan atrevida y audaz como irrefutable. Por supuesto, no podré exponer aquí TODA la teoría, pero bastará con que describa el initium, el principio desde el cual ha de partir el razonamiento. Juzgará así, por Ud. mismo, si he exagerado o si en la obra de Jung no hay una gran clave, capaz de transmutar toda una civilización.
La explicación es la siguiente –y atención porque una interrelación como ésta puede ser aplicada casi a cualquier fenómeno aparte del gravitatorio- EL CAMPO GRAVITATORIO ES LA POTENCIA DE UN ARQUETIPO PSICOIDEO.
Claro, la Física supone, y supone bien, que una relación liga a la masa con el campo gravitatorio. A donde se equivoca es –desde Newton- en la afirmación de que tal relación es de causa y efecto, o sea: que el campo gravitatorio ocurre por efecto de la masa; con tan erróneo concepto no es extraño comprobar los enormes armatostes que deben fabricarse para aprovechar el espacio aéreo. Y, naturalmente, ellos, los fabricantes de cacharros voladores con motores de metal y a “combustión interna” dudarían de nuestra cordura si aseguramos que los Siddhas Hiperbóreos EN BASE AL CONCEPTO ARQUETÍPICO DE LA GRAVEDAD, disponen de vehículos DE PIEDRA para trasladar al sitio que deseen, y más aún si agregamos que tales vehículos no poseen motor. Pero no se trata de un delirio sino de “ciencia”; ciencia antiquísima, extraterrestre; ciencia que la SS desarrolló nuevamente y que le permitió construir sus propios “platos voladores” que, como Ud. siempre sospechó, vienen de las bases ocultas de la Antártica, en la Tierra de la Reina Maud y en otras partes, pero a las que no se podrá localizar ni con satélites pues, los oasis poseen un camouflage, también psicoideo. Pero ésa es otra historia.
 (1) Se trata de Walfgang Pauli, físico austríaco, colaborador del Dr. Jung en la obra “La Interpretación de la Naturaleza y la Psique”.
(2) Por supuesto, me estoy refiriendo a Arquetipos psicoideos, es decir, exteriores, tal es el gravis.
Recordemos que tanto para los neoplatónicos, como para Leibniz, como así también, para la ciencia hindú del Gran Aliento, etc., existen VARIOS GRADOS en la manifestación arquetípica. Los Arquetipos o mónadas más sutiles se encuentran en planos también más sutiles recorriendo todo una escala de densidades hasta descender a la materia, que es la sustancia más grosera. Sin duda Ud. ya conoce todo esto así que no vale la pena repetirlo para que me entienda. La cuestión es que hay un Arquetipo que necesariamente es el último de la escala: tal es el ARQUETIPO GRAVIS (2). El gravis es el más “pesado”, valga la redundancia, de los Arquetipos, pero no “todos” ellos, sino de un género especial que tiene relación con el ORDEN ESPACIAL DE LA MATERIA. Por eso los gravis, -que son los últimos de la escala-, son también los primeros que el Demiurgo precipita cuando se apresta “organizar” un plano físico. Sin gravis ningún otro Arquetipo podría evolucionar en la materia.
Pero conviene ser claros en esto: el Arquetipo de este vaso que tengo aquí, en mi mano, está en Psicoesfera –o en el Globo de Akasa, según la Ciencia del Aliento-; un Arquetipo tal es ESTRUCTURADOR DE FORMAS, es decir, sostiene a la forma y la forma es su actualidad concreta. El gravis, en cambio está allí, en el vaso, como sustrato material, y es quien determina su peso en relación con otros gravis que ocupan el espacio; la Tierra por ejemplo. El gravis NO ES ESTRUCTURADOR DE FORMA, o es indiferente a la forma misma, pero, en tanto que Arquetipo psicoideo, posee una potencia que lo lleva a desplegarse en un proceso evolutivo.
La culminación de todo proceso evolutivo, en cualquier Arquetipo psicoideo, es una perfección llamada entelequia, que, curiosamente, coincide con el Arquetipo mismo. Y aquí viene otra definición de la Sabiduría Hiperbórea, a la que volveremos a referirnos más adelante: LA ENTELEQUIA DE UN ARQUETIPO GRAVIS COINCIDE ESPACIALMENTE EN LOS CUERPOS SIMPLES CON AQUEL PUNTO IDEAL QUE LA FÍSICA HA DENOMINADO “CENTRO DE GRAVEDAD”.
Así, pues, quien desee conocer algo sobre los Arquetipos, y sus modos de ser, en lugar de viajar hacia el inconsciente colectivo o el mundo de las ideas de Platón, debería reflexionar en el único Arquetipo –el gravis- que se encuentra, objetivamente, al “alcance de la mano”-.
Recordemos lo que decía el Dr. Jung sobre la irrepresentatibilidad de los Arquetipos y comprenderemos por qué el “campo gravitatorio” se resiste al análisis físicomatemático: tomemos un cuerpo material y depositémoslo en el espacio; lejos de la Tierra o de cualquier otro planeta; decimos que el cuerpo tiene un “campo gravitatorio” a su alrededor y lo comprobamos observando cómo “atrae” hacia su centro de gravedad –o entelequia- otros objetos de menor masa. Si el cuerpo está en reposo no podemos describir su campo; solo sabemos de él por sus efectos sobre otros cuerpo; EL CAMPO, EN SI ES INVISIBLE, propiedad equivalente a la irrepresentatibilidad de los Arquetipos junguianos. Pero el campo NO ES el Arquetipo sino SU POTENCIA, que intenta actualizarse en la entelequia. La materia es siempre un acto concreto del gravis en su despliegue evolutivo, independientemente de la forma que tal materia exhiba. Pero eso, la percepción de la materia es todo cuanto podemos conocer sobre el gravis pues él es pura potencia, es un “llegar a ser” (su entelequia) y por eso decimos alegóricamente que “está oculto” detrás de la materia. Si violamos la intimidad del proceso, si invadimos el campo y hurgamos en la materia para buscar el “centro de gravedad”, la entelequia, jamás hallaremos nada.
Sin materia no hay gravis, pero si la partimos y multiplicamos tendremos muchos gravis POTENCIALES.
El concepto gravis que es capaz de buscar su entelequia desplegándose en la partícula más pequeña de materia dá lugar a una teoría atómica no ortodoxa llamada “Psicofísica” que incluye también el concepto de una mónada arquetípica universal, al cual me he referido varias veces en mi libro. Y toda esta es ciencia de la SS. (1).
A esta altura ya debe Ud. de haber captado la idea. Sin embargo agregaré algunas reflexiones que considero necesarias para completar el concepto. Mencionamos antes dos errores históricos. El de Newton fue hacer a la masa “causa” de la fuerza gravitatoria (fuerza que por otra parte existe y es efectivamente proporcional a las masas e inversamente proporcional al cuadrado de las distancia que las separan tal como también Coulomb la demostró en las cargas eléctricas y Cavendich midió): la realidad es que, si bien la “fuerza gravitatoria está relacionada matemáticamente con la masa, no es ella su causa, sino que, a su vez, la masa es el efecto concreto, el acto, de un Arquetipo gravis; la fuerza gravitatoria es, así, la acción de una potencia arquetípica que procede desde su entelequia y “atrae” hacia su entelequia que algunos denominan “centro de gravedad”. Ahora bien, el centro de gravedad algunas veces y solo algunas veces; especialmente en el caso de un cuerpo esférico como la Tierra coincide espacialmente con la entelequia. ¿Qué queremos decir con coincidencia espacial? ¿Significa eso que allí es el lugar, sitio, locus, por ejemplo en el centro de la Tierra, ESTÁ la entelequia?
Este tema que hemos tocado, es un punto de capital importancia y, antes de responder a las cuestiones planteadas, vamos a aclarar aquel otro error que mencionamos al principio: Leibniz, evidentemente pensando en un Dios hiperbóreo, que nada tiene que ver con el Demiurgo ordenador de la materia, atribuye a éste una perfección absoluta, perfectio Dei, que “le impediría crear dos cosas iguales”.
Surge así el “principium identitatis indiscernibilium”, el principio de identidad de las cosas indiscernibles, que afirma que si dos cosas son iguales “deben ser una misma cosa” o –dado que ello es “manifiestamente imposible”, se según Leibniz –”no pueden existir dos cosas iguales”; el creador absoluto” no se habría repetido. Todo este razonamiento es erróneo pues considera que el mundo ha sido creado por Dios y no por un Demiurgo imitador, como realmente ocurre. Pero la obra del Demiurgo se apoya en la imitación y la estructura material ha de reflejar naturalmente este principio contradiciendo el ” principium” de Leibniz; es fácil suponerlo si partimos de una suposición arquetípica de lo real. Sin embargo el “principium” de Leibniz ha sido incorporado dogmáticamente a la epistemología y predomina inconscientemente en toda actitud “científica” u observación empírica; ello no es casual: obedece a una tendencia sinárquica que no viene al caso desarrollar aquí.
(1) Hay que aclarar que no ha existido “un error de Einstein”, sino que, por motivos cuya complejidad impiden exponerlos aquí, una teoría arquetípica de la Física es inconcebible para el Inconsciente Colectivo Judío.
Lo importante es que la teoría Psicofísica de la SS CONTRADICE el principium, y lo hace porque tal principium es completamente falso. (La tendencia a favor del “principium” es tan poderosa que el neutrino del Profesor Pauling, partícula que lo contradice, no pudo ser demostrado “convenientemente” hasta hoy… en los aceleradores de partículas manejados por hebreos desde luego).
Bien; “pueden, tal vez, haber dos cosas iguales”; solo eso pedimos suponer de momento. Volvamos entonces a la entelequia del Arquetipo Gravis.
Todo Arquetipo tiende hacia su entelequia. Pero en el origen del movimiento, el primer impulso fue producido por una potencia que contenía en sí a la perfección que se pretende alcanzar; el movimiento es así un desarrollo evolutivo que apunta a una finalidad que también ha sido principio. Como finalidad la entelequia es algo que “aún no está”, que debe ser alcanzado, es decir algo “futuro”.
Llegamos ahora a la parte más compleja del problema: la entelequia es algo “futuro” que obra en el presente COMO POSIBILIDAD DE SER. Dado que la única conexión entre la entelequia de una cosa y la cosa concreta es el PROCESO del Arquetipo, es este proceso la verdadera posibilidad de que una entelequia sea. Pero TODO proceso ocurre en el Tiempo.
Vamos a dar un gran paso: supongamos que somos capaces de considerar TODOS LOS PROCESOS que existen en el mundo, desde aquí hasta el último rincón del Universo; si esto es posible, sino se nos escapa NINGÚN proceso, entonces resulta que NO PODRÍAMOS medir otro tiempo relativo –ni Einstein podría- FUERA de aquel en que ocurren nuestros infinitos procesos cósmicos; más aún: no podríamos SABER si existe otro tiempo porque NADA NOS LO INDICARÍA –nada que cambie, se entiende-. Este absurdo ejemplo demuestra que el Tiempo, el Tiempo Cósmico, es la suma de todos los procesos del Universo, es decir, de todos los procesos ARQUETÍPICOS. El Tiempo es así, también un proceso, algo que ya sabíamos desde la antigüedad cuando, a tal proceso, se le llamó FLUENCIA. Por supuesto, ello no es nuevo, pero vale la pena repetirlo pues debemos repetirlo pues debemos buscar otro enfoque.
El Tiempo como proceso fluente apunta, entonces, también a una entelequia, una superentelequia llamada FUTURO. En efecto, el “Futuro” solo puede ser concebido como entelequia, como perfección final de una proceso cósmico de conciencia –el Tiempo- cuyo initium es El Uno, Brahma, o como quiera llamar al Demiurgo, y cuyo final, la entelequia del Tiempo, el Futuro, es El Uno, Brahma o como quiera que se quiera llamar al Demiurgo.
El Tiempo es una afluencia inmanente de la Conciencia Cósmica. Y esa conciencia ha producido los Arquetipos cuyos procesos nos desvelan. Desde allí, pues, desde el Tiempo, parte todo y no estamos en presencia de una “dimensión” física sino del soporte esencial del todo lo existente. Después, en segundo término “aparece” el “espacio”, por mediación de los procesos arquetípicos en los distintos estados de la materia y la energía. No es del todo correcto hacerlo, o por lo menos requeriría de aclaraciones previas, pero puede considerarse al espacio como un “segundo grado” del Tiempo o bien como un estado grosero del Tiempo, una categoría inferior o un “Tiempo caído”. El fundamento y la justificación de tal calificación proviene de que el espacio SOLO APARECE en relación con la materia, es producido por ella; pero a la materia SIEMPRE SIGUE EL PROCESO DE LOS GRAVIS, no puede escapar a su potencia plasmadora pues los gravis “caen” – son los últimos Arquetipos de la escala- desde la Conciencia Cósmica, es decir, desde el Tiempo.
Hemos dado un gran paso. Regresemos ahora a aquellas preguntas sobre la entelequia y su relación espacial con el “centro de gravedad”. Si aplicamos los conceptos anteriores al problema del campo gravitatorio habremos de extraer conclusiones del todo diferentes a las que aporta la Física.
Consideremos un cuerpo de gran masa, la Tierra por ejemplo; para la Física alrededor de la Tierra existe un campo gravitatorio; para la Psicofísica de la SS alrededor de la Tierra actúa la potencia del Arquetipo Gravis. Para la Física la masa de la Tierra deforma el espacio “curvándolo” en sus inmediaciones; para la Psicofísica la masa de la Tierra genera un espacio curvo que es reflejo de la distorsión que el gravis representa con respecto al Tiempo absoluto. Para la Física en el centro de la Tierra está el “centro de gravedad”, a donde convergen todas las líneas de fuerzas –imaginarias- que describen el campo gravitatorio; para la Psicofísica de la SS en el centro de la Tierra HAY UN PUNTO QUE COINCIDE ESPACIALMENTE CON EL CENTRO DE GRAVEDAD: ES LA ENTELEQUIA GRAVIS.
Volvemos al principio. Pero ahora podemos entenderlo: hay coincidencia espacial pero NO TEMPORAL; no puede haberla pues la entelequia es EL ASPECTO FUTURO DEL ARQUETIPO GRAVIS. ¿Qué cabe esperar, entonces, del “centro de gravedad”, según la Psicofísica?: UN PUNTO INDISCERNIBLE, es decir, un punto que contradice el principium identitatis indiscernibilium de Leibniz ocurre así porque la entelequia, en tanto que perfección final del Arquetipo, ES EL ARQUETIPO MISMO: DESDE LA ENTELEQUIA EL GRAVIS PROMUEVE UN PROCESO QUE NO PUEDE INTERRUMPIRSE Y QUE VA DESDE LA POTENCIA (campo gravitatorio) HASTA LA ENTELEQUIA (centro de gravedad) QUE ESTA EN EL FUTURO; TAL CAMINO PROCESUAL ABRE UNA BRECHA EN EL ESPACIO, LO “DISTORSIONA”, PRODUCIENDO UN CONTACTO TOPOLOGICO ENTRE PLANOS DIFERENTES. En rigor de la verdad lo que ocurre en el “punto indiscernible” es que la entelequia “regenera” un punto del espacio transformándolo en tiempo; lo “eleva” si se quiere.
¿Por qué indiscernible? Para que algo sea indiscernible debe poder ser comparado con otra cosa exactamente igual con igualdad absoluta, o sea: que ocupe el mismo sitio y ocurra en el mismo tiempo: debe haber coincidencia simultánea de momento; solo así estaríamos en condiciones de declarar que algo es indiscernible. Pues bien, y aquí creo estoy tocando uno de los Mayores Misterios que existen: LAS ENTELEQUIAS DE TODOS LOS GRAVIS SON INDISCERNIBLES. En otras palabras: EN TODOS LOS CUERPOS, NO IMPORTA SU TAMAÑO, HAY UN PUNTO INDISCERNIBLE.
(¡Qué Misterio! ¿Cómo no iban de tratar de ocultarlo Jung -y Pauli con su neutrino- y tantos otros?).
Hay que meditar mucho en esta propiedad de los gravis para abarcar el Misterio que implica en toda su profundidad. Trataré de destacar ahora lo más importante.
Ante todo es necesario superar la barrera de incomprensión que opondrá la razón al plantear paradojas aparentemente irreductibles. No nos olvidemos que se trata de un temible secreto, del cual no será fácil apoderarse; al menos no impunemente. El primer obstáculo es el siguiente: Si los puntos indiscernibles son todos uno y la misma cosa ¿Cómo pueden estar en distintos cuerpos a la vez? Si el punto indiscernible o entelequia de la Tierra es exactamente el mismo que el de Venus, por ejemplo, ¿Cómo es que millones de kilómetros separan a ambos planetas? La respuesta es: la distancia que separa a los planetas no tiene nada que ver con los puntos indiscernibles pues NINGUNA DISTANCIA LOS SEPARA EN TODO INSTANTE. (¿Ve estimado Serrano por qué debo desarrollar otra matemática?). Y lo mismo vale para cualesquiera cuerpos que se deseen considerar.
Tomo dos monedas una en mi mano izquierda otra a mi derecha; están a quince centímetros una de otra; se pueden medir, pesar, etc.; hay una suma de propiedades arquetípicas que las determinan Y LAS DIFERENCIAN; una es de “diez”, la otra “cinco”: más, el arquetipo “dinero” es cultural; el “valor” de las monedas ha sido representado exteriormente por signos y “reconocido” intuitivamente; pero hay otro Arquetipo, no cultural, sino psicoideo que sostiene al metal en su “forma” de tajada cilíndrica, etc.. Todas estas propiedades unen y diferencian a las monedas, me permiten decir –”aquí, en la izquierda la de diez”- y –”aquí en la derecha la de cinco”. Y todo el mundo convendrá en que son DOS monedas y que están “allí” y “allá”.
Pero en cuanto nos referimos al gravis las cosas cambian pues ya no podremos distinguir la entelequia de una y otra o, diremos, son “indiscernibles”. Naturalmente, muchos reirían al oír esto, y harían bien en hacerlo; sino están preparados para afrontar el Misterio mejor es que rían y permanezcan en la ignorancia pues MUCHO HAN ENLOQUECIDO ANTE LA REALIDAD DE LOS PUNTOS INDISCERNIBLES: son los “Místicos” que de pronto vieron OJOS EN TODAS LAS COSAS o los drogadictos –no ofenderse que hablo de Aldous Huxley y otros por el estilo- quienes exploraron el mundo con la percepción visual expandida por medio de algunas drogas y se horrorizaron, no frente a un mundo “viviente”, sino por los “millones de ojos” con que “Dios” los observaba “desde todas las cosas”.
Lamentablemente –para el Demiurgo- nosotros no somos “Místicos” y no nos impresiona Su espantosa multiplicidad y, aunque nos mire fija y permanentemente desde todas partes, no logrará otro efecto que afirmarnos en el camino inverso del retorno al origen. Luego de esta bravuconada luciférica, prosigo.
La teoría gravis, y su consecuencia: los puntos indiscernibles, basada en los conceptos de Jung y Pauli, permite, aparte de construir platos voladores o levantar piedras de mil toneladas, explicar la casi totalidad de los fenómenos parapsicológicos y la taumaturgia o magia de cualquier tipo, con exclusión solamente de todos aquellos fenómenos que no sean de “campos de fuerza”, es decir, lo que llamamos carismático, para los cuales hay otra teoría.
En varias partes de mi libro, escribí que siempre que se siga una vía secreta de liberación, de las siete que propone la Sabiduría Hiperbórea, habrá algún momento en que se producirá un enfrentamiento con el Demiurgo y que contemplar su terrible Faz puede ser peligroso sino se posee un valor sin límites.
Ahora queda claro a qué me refería. En la entelequia de los gravis, desde los puntos indiscernibles que están en todos los cuerpos, es decir, desde el Tiempo que es Su Conciencia, está El sosteniendo el orden material.
PERO ÉL NO ACTÚA A TRAVES DE LOS GRAVIS. SOLAMENTE LO SOSTIENE. NO ES EL ASPECTO LOGO EL QUE SE MANIFIESTA EN LOS PUNTOS INDISCERNIBLES SINO EL ASPECTO CONCIENCIA (TIEMPO). NO ES EL VERBO SINO EL OJO DEL DEMIURGO. UN OJO MULTIPLICADO INFINITAMENTE EN TODA LA CREACIÓN PERO QUE ES SIEMPRE EL MISMO OJO. HE ALLÍ A MAYA. UN OJO QUE SE CONTEMPLA A SI MISMO, QUE SE ADMIRA PERPETUAMENTE DE SI MISMO. UN OJO QUE ESTÁ EN EL LOBO QUE ACECHA Y EN EL CORDERO QUE HUYE, EN EL HOMBRE QUE HUNDE EL PUÑAL EN SU HERMANO Y EN SU HERMANO QUE MUERE Y, TAMBIÉN, EN EL PUÑAL QUE SE EMBRIAGA DE SANGRE BORBOTEANTE. UN OJO QUE MIRA DESDE EL AMADO Y DESDE LA AMADA Y DESDE LA TRAICIÓN DEL TERCERO. EN FIN, ESE OJO, CUYA CUENCA ES UNA CIMA QUE DESCIENDE A LOS ABISMOS DEL BIEN Y DEL MAL, ES EL OJO DE ABRAXAS, UN OJO TERRIBLE E INSENSATO.
No en vano todos los gnósticos alejandrinos que sabían con qué clase de monstruo se la tenían que ver, encerraban al ojo de Abraxas en un triángulo, es decir, aplicaban la “ley del cerco”, para no enloquecer de esquizofrenia. Los Iniciados Hiperbóreos, los berserkir de la SS por ejemplo, como aquellos gnósticos, también poseen técnicas para resistir la mirada disolvente del Demiurgo y aprovechar los puntos indiscernibles de los Arquetipos gravis. ¿Aprovechar? …… ¿Para qué? ¿Cómo?. Son preguntas comunes. Querido kamerad Serrano pues hoy día, si no se dispone de un Bevatrón parece que nadie puede ni soñar con investigar el interior de la materia y, si no se posee una grúa hidráulica, ¿Quién intentaría mover las piedras de Sacsahuamán?.
Porque la verdad es que sólo para lo maravilloso se debe “aprovechar” la teoría gravis, que es una ciencia de los Siddhas y de la cual, por lo tanto, están excluido los impuros (de sangre=pasu) y los hebreos. Veamos algunas de tales posibilidades maravillosas:
El que ha comprendido la teoría gravis puede buscar EN SI MISMO, en su cuerpo físico, el punto indiscernible y, POR MEDIO DE LA VOLUNTAD, DESPLAZAR EL CENTRO DE GRAVEDAD FUERA DE SU CUERPO, EVITANDO EL PESO, ES DECIR, LA ATRACCIÓN QUE LA TIERRA EJERCE SOBRE SU MASA: es la levitación. Pero, como su punto indiscernible es el mismo que el de esa piedra que está allí, no le resultará difícil moverla con el solo acto de su voluntad (aquí habrá que tener cuidado pues pueden ocurrir accidentes lamentables): es la psicokinesis. Más cuando un cuerpo material hábilmente diseñado se lo lleva a coincidir en su entelequia con la de un cuerpo humano, entonces se dispone de un vehículo “que viaja sin motor, como los que siempre hemos tripulado los hiperbóreos”. Y como en el punto indiscernible hay distorsión temporal, tales vehículos pueden hacerse invisible POR ACELERACIÓN TEMPORAL y no por “altas vibraciones” como sostienen ciertos ufólogos materialistas e imbéciles (¡juro que busco y busco otra palabra menos ofensiva, ¿cómo se dice “falto de imaginación hasta la exasperación”?!). (1)
Un último comentario. En el centro de la Tierra, dado el gran volumen de masa, hay un poderoso punto indiscernible, que altera de tal manera el espacio y el tiempo, que puede encontrarse allí, SEGÚN LA MANERA COMO SE ACOMETA EL ACERCAMIENTO, desde un núcleo de magma, tan caro a los geólogos, hasta un porción simultánea del espacio cósmico (con estrellas y todo, pasando por muchos estados intermedio sumamente interesantes que no puedo detallar ahora).
Estimado kamerad: jamás he sido avaro de palabras, pero tampoco deseo exagerar y cansarle a Ud.. Discúlpeme si lo he hecho, pero, como le decía al comienzo, al leer Nietzsche y la danza de shiva, con sus citas sobre el Dr. Jung, sentí un irrefrenable impulso de mostrarle, con un ejemplo sencillo cuán cerca estaba él de la ciencia secreta de los Siddhas . No se si logré transmitirle esa “gran clave” que es el arquetipo gravis; si no lo he conseguido la culpa es sólo mía por falta de elocuencia.

(1) También se puede, a través de los puntos indiscernibles efectuar una bilocación, trilocación o polilocación… siempre y cuando se proceda previamente a “cerrar el párpado”, extender una membrana que cubra el ojo de Abraxas, es decir, plasmar un signo que impida a Su Mirada, amante y homicida, posarse en aquel que se ha atrevido a asomarse al abismo.

1 comentario:

  1. ¿Y cuál es su misión? –se preguntó Oskar–. También es un enigma:
    parece estar ligada a la búsqueda de determinadas personas a las que habría
    que orientar estratégicamente para cumplir un papel en la próxima Guerra Total.
    Todo su esfuerzo está puesto en esa búsqueda, mas no creo que haya tenido
    suerte pues, como te decía, sus colaboradores no son los más indicados para la
    práctica de la Alta Magia. De hecho, hay muy pocos Iniciados en la Orden Tirodal
    y ninguno responde a las exigencias de la misteriosa misión. Esta aseveración no
    es una presunción subjetiva sino una confidencia del mismo Nimrod: en efecto,
    cuando me entrevisté por primera vez con el Pontífice, éste, que demostró poseer
    el poder de leer las Runas iniciáticas, me felicitó por el grado alcanzado en la
    Orden Negra, pero evidenció un visible desencanto. Frente a mi sorpresa, se
    disculpó enseguida y me explicó cortésmente que al recibir a un Elegido por
    primera vez, siempre abrigaba la esperanza ‘de que fuese uno de Aquellos que
    cumplirían la Misión dispuesta por los Dioses’. Este comentario me aclaró todo y
    comprendí en el acto que Yo, obviamente, no era uno de ‘Aquellos’ a quien
    Nimrod aguardaba. No obstante, me trató con camaradería y ofreció participar de
    la Orden, realizando funciones en extremo reservadas, que en nada harían
    peligrar mi posición. Acepté, por supuesto; y aproveché su confianza para
    indagar algo más sobre la desgraciada búsqueda de los Elegidos aptos para
    llevar a cabo los designios de los Dioses, búsqueda que sería casi imposible en
    el infernal contexto de la Epoca actual”.

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